Argo: la máscara de una conspiración

Por Ramiro Devoto

Vale la pena dar cuenta del último film de Ben Affleck por distintas razones. Aunque no guarda relación con la búsqueda del vellocino de oro, inclusive el supuesto productor del film, encarnado por un cínico y genial Alan Arkin, ignora absolutamente la relación del guión con el mito de Jasón, si se pone en juego una operación de rescate, una “extracción” para ser más precisos. Situada en una convulsionada Teherán, luego de la caída del Sha de Persia, se narra la toma de la Embajada de USA a fines de los 70 por los fanáticos islámicos y concretamente la película se centra en la operación que realiza la CIA para rescatar a seis americanos asilados en la embajada canadiense.

Ben Affleck protagoniza y dirige la película, imprimiéndole un intenso ritmo narrativo que se vuelve más vertiginoso conforme se desarrolla la trama. Particularmente, logra captar con sutileza la atmósfera hostil en Irán durante la crisis de los rehenes, haciendo que el espectador vaya adentrándose en la historia en forma paulatina, hasta que uno desee que la película concluya finalmente.

Si bien por momentos la película cae en ciertos lugares comunes, es interesante ver la mirada sarcástica que se propone de Hollywood, donde tanto Alan Arkin como John Goodman descuellan especialmente, así como también Affleck se toma el trabajo de ir  mostrando  minuciosamente el clima de principios de los 80, plagados de referencias geek desde Star Wars, hasta una imitación completa del barroco traje del Emperador Ming.

Pero donde realmente se destaca su trabajo como director es en el hecho de trabajar con un gran elenco de actores secundarios que a excepción de Arkin o Goodman, en general se lucen a la par y eso es  exclusivamente mérito de Affleck. Poco se parece Bryan Cranston, el superior de Tony Méndez a su rol del padre de “Malcolm” o Clea DuVall a su breve rol de Agente Hanson en “Heroes” o Kerry Bishé a su rol de “Scrubs”.

Finalmente, un detalle que no resulta menor es que uno de los productores de Argo es nada más ni nada menos que George Clooney, otro interesante caso de actor-director, basta recordar la impecable “Good Night, and Good Luck”, confirmando una vez más, que se trata de un empresario con un gran olfato para seleccionar proyectos. En conclusión se puede decir que Argo supone una elección que no tiene desperdicio, inclusive podría señalarse, sin menospreciar su performance como actor, que Affleck debería considerar seriamente dedicarse a la dirección.

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