Una cita con el Lejano Oriente

Por Ramiro Devoto

 

El Lunes pasado comenzó en el espacio cultural de la Biblioteca del Congreso una exposición interdisciplinaria sobre la cultura japonesa, auspiciada por diversas instituciones: desde la Biblioteca, la Asociación Japonesa en Argentina, la embajada, entre otros. La misma se va a presentar desde el 12 hasta el 30 de Noviembre.

Se trata de una propuesta sumamente amplia, reuniendo múltiples lenguajes y disciplinas: desde charlas académicas con invitados como María Kodama, cine, talleres, bailes como el kendô también conocido como el “camino del sable”, origami hasta una muestra basada en la tradicional Genji Monogatari, novela que data del siglo XI y que posiblemente sea la más antigua de la historia.

El Martes concretamente, se expuso un taller de manga, que puede ser traducido como “dibujo informal”, contando sus orígenes, y principales rasgos: es decir el juego de los contrastes, el sentido de lectura, ya que se lee de atrás para adelante, exactamente al revés de como se estila en Occidente y el valor de las onomatopeyas. Dentro del género vale recordar: “Saint-Seiya”, “Dragon Ball”, “Evangellion”, “Astroboy” o “Meteoro”.

A continuación se proyectó “Trono de sangre” de Akira Kurosawa, es decir una reelaboración del clásico “Macbeth” de William Shakespeare. Sólo que en vez de situarse en la Escocia del rey Duncan, acontece en el Japón feudal. Y en lugar del Thane de Glamis se cuenta la historia de Washizu, encarnado por un imponente Toshiro Mifune, actor-fetiche de Kurosawa. Al igual que la obra de Shakespeare, la historia versa sobre el ansia desmedida de poder, que conduce a un gran guerrero a una decadencia moral in crescendo, merced a la influencia perniciosa de su esposa. A los augurios y las visiones espectrales del escritor inglés, el director japonés le añade su propio estilo narrativo, acentuado por un interesante enfoque sobre los contrastes. Ya lo dijo Bloom: es 100% Shakespeare y también es 100% Kurosawa.

La elección de dicho film no es en absoluto ociosa, por el contrario logra captar ese cruce entre dos mundos de un modo notable: si recordamos las palabras de Harold Bloom, Shakespeare no sólo es uno de los máximos exponentes de Occidente sino que en cierto modo es “el centro del canon occidental”. Entonces el hecho de haber elegido la reelaboración de una obra con una carga simbólica particular, contado por un director con un estilo tan marcado, se condicen perfectamente con el espíritu de dicho encuentro, como un excelente medio para celebrar la integración cultural.

 

Gratuito y abierto al público.

http://www.bcnbib.gov.ar/agenda-191112-a.php

http://www.ajanikkai.com.ar/

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