Bachelorette : sin grandes apuestas

ESTRENO

Por Lucía Agosta

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Tres amigas en sus treinta reciben la noticia de que Becky, quien jamás tuvo éxito con los hombres y que  incluso había sido apodada  “pig face” por sus compañeros de  secundaria, se casará con Dale,  un  hombre atractivo y con dinero.  El film narra los errores y los aciertos (principalmente los errores) que estas tres damas de honor cometen la noche anterior al casamiento de su amiga.

El film sigue la estructura de una fórmula que últimamente no pareciera fallar, que es la del grupo de amigos que a partir de un descuido,  se envuelve de a poco en un conflicto de grandes dimensiones.

Ningún ejemplo mejor para este tipo de estructura que “¿Que pasó ayer?” (“The hangover”), con gran repercusión en Los Estados Unidos y que llevó a la producción de la secuela “¿Qué pasó ayer 2?”.

“Despedida de soltera” retoma algo de esta estructura, con la excepción de que sus personajes recuerdan todo lo ocurrido y son más que concientes de los actos cometidos.

De las tres protagonistas, Regan (Kirsten Dunst, “Spiderman”) es quien se encuentra más apabullada frente a la noticia  de que Becky se case antes que ella. A pesar de la rigidez constante que presenta y de esconderse detrás del intento de ser una dama de honor perfecta,  se une a sus caóticas amigas Katie y Gena en sus deseos de olvidarse de todo por una única noche. ¿Y que mejor forma de hacerlo que a través del uso, y del abuso de cocaína y alcohol?

A  partir de este momento todo se convierte en un gran caos que involucra también a los padrinos, encabezados por Trevor (James Marsden, “X-Men”).Tanto Trevor, como el resto de los padrinos de honor y las tres protagonistas,  son definitivamente personajes grotescos  que mantienen un comportamiento adolescente en todo momento.

Encontramos en otras producciones,  personajes que, si bien reúnen estas características (Seth Rogen, “Ligeramente embarazada”  o  Zach  Galifianakis , “¿Qué pasó ayer?”) de alguna u  otra forma logran enternecer y  producir empatía en el espectador, y gracias a esto, las situaciones en donde se ven inmersas, provocan risa.

Por otro lado, en  Bachelorette, las actitudes y acciones de gran patetismo de las tres damas de honor, no logran en ningún momento generar el  efecto cómico deseado por su directora  Leslye Headland : sus características están tan llevadas al  extremo que sus acciones se vuelven naturalmente predecibles.

Si hilamos muy fino, podría decirse que en  Regan encontramos cierto nivel de “profundidad” ya que pareciera que sus acciones fueran motivadas por el resentimiento.  Gena y Katie, actúan de acuerdo a los estereotipos que se les han asignado, en especial Katie, cuyo nivel de inmadurez e ingenuidad completamente excesivas, resultan una combinación por demás empalagosa.

Una constante en el film es el abuso del gag visual. En realidad, se busca generar  risa desde cualquier lugar, sin reflexionar un momento sobre una estrategia clara, y llegando a  utilizar todas las fórmulas ya vistas, incluyendo caídas, bofetadas y fluidos corporales.

Hubiera sido, tal vez interesante que las damas de honor mantuvieran un objetivo concreto a alcanzar durante la velada, pero el único objetivo (mal planteado desde el principio), se desdibuja con la presencia de otros elementos que no hacen su aporte a la trama narrativa.

Una gran debilidad es situarse entre la frontera del drama y la comedia: se abordan temas serios como la bulimia, el aborto y la sobredosis, pero ninguno es desarrollado con seriedad, sino por el contrario, todo es tomado con ligereza carente de gracia.

Una verdadera lástima, ya que Bachelorette cuenta con un buen elenco y con una estructura que podría haber funcionado, pero en vez de crear una comedia fresca y con alguna sorpresa en el desenlace,  se convierte hacia el final en un relato cuyo abuso de recursos cómicos provoca la caída a pique de un film gobernado por lo grotesco sin demasiado sentido.

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