Reflexiones

Por Ania Hadjian

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Con el comienzo del año, es común el sentirse invadido por  ánimos de balance generalizado y un impulso no poco absurdo de realizar  estadísticas de éxitos y fracasos en el recorrido de nuestras vidas.  La fecha de cierre del año nos obliga a una conclusión apresurada y torpe, medida muchas veces por voces ajenas, sin atender el deseo más genuino y personal, que es la tímida voz propia que solemos silenciar quedando la misma impotente y enmudecida frente al ruido del entorno.

Desde la revista, pretendemos dar un mensaje distinto para el año entrante: nos jugamos por un lector ávido de matices de belleza, oscura o luminosa , o ambas a la vez, nos atrae la pereza con gracia, y bregamos ( con el perdón de la contradicción ) por una holgazanería que se jacte de su creatividad o de su vanidad  sin ser presa del pragmatismo en el cual hemos sido educados. Nos impulsa atrapar trazos literarios desperdigados en la gran nube virtual que no deja de poseer su propia poesía. Nos seduce la caza de talentos argentinos e internacionales y el consumo conciente de sus propios límites. Nos caracteriza la procrastinación con elegancia y así ofrecemos un espacio de libertad, pero también de pensamiento.

Por eso, lector, procrastine en paz y no se deje amedrentar por imposiciones absurdas. La mejor felicidad es la evasión de las condenas, tanto propias como ajenas.

Buen comienzo del 2013.

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