Arbitrage: el elogio del capitalismo

Por Ramiro Devoto

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Arbitrage es el último film de Nicholas Jarecki, y su primera ficción se estrenó esta semana en Buenos Aires. Protagonizado por actores de la talla de Richard Gere, Tim Roth y Susan Sarandon, se trata de un thriller atrapante, cargado de tensión, que introduce al espectador en el mundo de la alta sociedad neoyorquina, con un ritmo narrativo impecable.

            La trama de la historia se centra en Robert Miller, un magnate interpretado por un notable Richard Gere en un papel a su medida, posiblemente Michael Douglas podría resistir la comparación, pero son pocos los actores que resulten tan adecuados para un rol. Se trata de un sexagenario, un made self-man, que en apariencia, lo tiene todo: una fortuna, un próspero matrimonio y una familia perfecta. Tras esa imagen de éxito inicial, se muestra la otra cara de la moneda que incluye: su amante, sus problemas de estrés, y una serie de manejos ilegales que podrían llevarlo a la prisión, de caerse su oscilante imperio financiero.

            A la importancia de cerrar un trato que podría definirlo todo, se le agrega un revés insospechado que le da un giro de 180° a la historia.  Es entonces donde la misma adquiere un vértigo notable y donde hay que señalarlo, se les da un mayor realce a los personajes, especialmente en cuanto a la carga psicológica. Dentro de los mismos vale la pena destacar la actuación de Tim Roth como un detective de dudosos códigos, obsesionado en lograr “el” arresto, y una esposa del magnate (Susan Sarandon) francamente temible. Lo verdaderamente interesante de la película es que los personajes son trazados con realismo, no hay malos ni buenos, sino que todos conviven en una amplia tonalidad de grises.

            Por último, la película tiene un final muy apropiado con el tono de la historia, que se condice perfectamente con la temática abordada en el film. El director ofrece un abordaje cabal de los códigos imperantes en el jet-set, en ese espacio donde priman las apariencias y el éxito es la panacea para todo. Definitivamente el espectador se enfrenta a una verdadera experiencia.

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