Marta Minujin festejó su cumpleaños numero 70 y se casó con el arte.

Por Mara Korstanje

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30 de enero, cerca de las 19 horas, invitados, curiosos, periodistas, fotógrafos, todos, apostados en la puerta del Malba: ¿el acontecimiento? El cumpleaños de Marta Minujin ,que llega a bordo de un mateo blanco vestida de novia y custodiada por una corte de mujeres vestidas de negro, gafas de aviador y peluca rubia.

La artista pop más influyente de la Argentina hizo su entrada triunfal, nupcial y performática. Así festejó sus 50 años de obras, casándose con el arte. La boda fue una nueva obra colectiva de la artista.

No fue por capricho; fue una idea de Silvia Braier con el propósito de recaudar fondos para los programas educativos de la institución que preside, la Asociación de Amigos del Malba.

En la explanada del museo, mas de 250 personas la vivaban, le lanzaban serpentinas y le cantaban el cumpleaños, ella saludaba, cual reina, compenetrada con su papel de novia. De espaldas, sin esperar demasiado, lanzó el ramo. Una vez adentro del museo, la recibió una marcha nupcial distorsionada, música, tragos, proyecciones con imágenes de Marta joven y quesos presentados con la forma de algunas de sus obras icónicas, como el Obelisco y el Partenón.

“Hola-Hola-Hola”, saludo a todos, antes de agradecer que Eduardo Costantini ,(el presidente de la Fundación que administra el Malba) decidiera gastar su dinero en el mundo del arte. “Espero que todas las novias de la Argentina, antes de casarse con sus maridos, se casen con el arte”, dijo. Después anticipó que lo próximo era “morir y vivir, con el arte”.

Momentos después, Minujín sorteaba una joya/escultura de plata de su colección “Contemplando la eternidad”, donada por el joyero Jean Pierre. Su amigo de toda la vida y colega Rogelio Polesello le obsequió una de sus obras: un “70”, realizado con lentes por el que se veía un corazón; un anticipo de la obra simbiótica que ambos artistas preparan para la próxima edición de ArteBa.

El escritor Carlos Gamerro, que dicta cursos en el Malba, también fue de la partida. A su lado iba Victoria Noorthorn, que prepara una nueva muestra de Minujín en Nueva York. Alejandro Corres, Julia Converti, de ArteBa, y la coleccionista Sara Smith también estuvieron, igual que el marido de la artista, su hija, su nieta en común y Los diseñadores del vestido, Edgardo Coton y Mario Vidal.

Para el final quedó la torta, rosa y de varios pisos, el último con la cara de la artista y más aplausos de “Feliz cumpleaños”.

Un festejo a todo trapo, todos contentos y una confirmación: próximamente expondrá en Suiza y en Nueva York, donde instalará en Times Square su Torre de Babel.

 

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