El autocine se reinventa

Por Nicolás Di Primio

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En tiempos de calor la gente comienza a buscar alternativas para combatir la inevitable pesadez que la mantiene pegada a cualquier asiento. Es por eso que una noche de principios de enero, después de haberme refrescado con tres o cuatro manguerazos de agua fría en la cabeza decidí salir a caminar un poco  y tomar aire.

Sin darme cuenta que ya era de madrugada, de regreso a mi departamento, me topé con un Cadillac Fleetwood azul, con los asientos de cuero, tan grande que asemejaba una lancha. “En el asiento de atrás entran cuatro personas muy cómodas”, pensé al verlo. Esa imagen me remontó a las películas de la década del ’60 donde el joven de jopo engominado seduce a la chica de vestido blanco y rostro ingenuo.

autocineEra la primera vez que lo veía en mis seis años de residencia. Era el típico auto de las películas como “Grease” o “Fiebre de sábado por la noche”. Películas que,  por aquella época, se veían en el autocine. Autos que, allá por los ’60, iban al autocine.

Este pasatiempo fue inventado en New Jersey en 1933 por el comerciante de lubricantes Richard M. Hollingshead y se convirtió en la salida típica de los Estados Unidos en las décadas del ’50 y ’60, adaptándose al “American way of life”: rápido, fácil, barato y, sobre todo, en el propio auto. Pese a que sufrió una gran decadencia en las décadas siguientes, el autocine volvió a tomar protagonismo en el año 2000, pero sin conseguir el éxito que había logrado 50 años atrás. El espectáculo tuvo repercusión en varios países y hoy es un evento al que puede acceder mucha gente pagando muy poco o, en otros casos, gratis.

En el caso nacional contamos con el ciclo Autocine en el Rosedal, organizado por el Gobierno de la Ciudad, que finalizó el pasado 3 de febrero, con la última película de Pablo Trapero, “Elefante Blanco”, protagonizada por Ricardo Darín y Martina Guzmán. Casi 300 mil espectadores pudieron disfrutar de una variada gama de películas expuestas en una pantalla de 15 por 10 metros, con formato cinematográfico 16/9. Desde los autos el sonido de las películas pudo escucharse mediante frecuencia modulada. Hubo disponibilidad para 300 coches y se contó con una tribuna para 1200 espectadores. Para quienes llegaron a pie se puso a disposición alrededor de 500 asientos.

En el marco del festival “Verano en la ciudad”, el ciclo contó con los largometrajes “La suerte en tus manos” e “Infancia Clandestina”, el 12 y 13 de enero, “The Avengers” y “Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo”, el 19 y 20, “Rec 3” y “Masterplan”, el 26 y 27, culminando con “El último Elvis” y “Elefante Blanco”, el 2 y 3 de febrero.

Lo que no pudo verse fue algún Cadillac Fleetwood azul o de otro color, tampoco chicos de jopo engominado. Hubo autocine de marca nacional, con gente dispuesta a disfrutar desde sus Torinos, sus Fálcons, sus reposeras y por supuesto, el infaltable compañero a modo de infusión: el mate.

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