Un Western a lo Tarantino

Por Gustavo Eduardo Rosatto

 “Django Unchained”, lo nuevo de Quentin Tarantino, anda rompiendo taquillas y acumulando nominaciones. Un film donde el director echa mano a sus ya conocidos recursos, re-versionando los spaguetti western.

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Un periodista interrogó a Quentin Tarantino sobre el género en que se inserta su nuevo film, a lo que el director señaló, no se trata de un “western” sino de un “southern”. Justamente de eso se trata, de un film que mezcla las clásicas historias de cowboys con lo ocurrido en el sur de Estados Unidos años antes de la guerra Civil, hablando fundamentalmente de la esclavitud.  Tarantino hace tiempo ha comenzado un recorrido por el cine de culto homenajeando, convirtiendo y hasta en muchos casos parodiando los diversos géneros que han pasado de moda, llegando en esta ocasión el turno de las películas de vaqueros.

En este caso el director y también guionista cuenta la historia de un esclavo negro llamado Django (Jamie Foxx) quien luego de ser liberado por el cazarecompensas  King Schultz (Cristoph Waltz), quien precisaba su ayuda para concretar una misión, emprenden la aventura de rescatar a la joven esposa del esclavo, Broomhilda (Kerry Washington) la que aún permanecía sometida en una gran plantación en Mississippi. Es así como estos dos hombres idean un plan que requiere engañar al dueño de dicha propiedad, el magnate Calvin Candie, interpretado por Leonardo DiCaprio.

La película muy entretenida y llevadera, lo cual es un reto dada su extensa duración, se termina de componer como un clásico film “Tarantinesco” con mucha sangre, con bastante saña, violencia, diálogos agudos y el extraordinario y rescatable talento del director para filtrar, entre ese agresivo terror que parece invadir la película, dosis de humor, que terminan convirtiendo lo sanguinario en espectacular y lo serio en bizarro. Introduce varios elementos propios del género, como la música, el cruce de miradas, incluso la tipografía en los títulos, sin embargo todo es impregnado por la esencia del director. Es así como el homenaje hacia el western en algunos pasajes se vuelve extremadamente crudo y en otros un tanto delirante (por ejemplo una escena de tiros musicalizada con Hip Hop).

Es así como el film, más allá de las llamativas imágenes, así como el gran tratamiento fotográfico, no sorprende estéticamente conociendo la trayectoria de su creador. Es casi una lógica decantación de la carrera de este afamado director, incluso combinando elementos que se han visto en algunas de sus vastas realizaciones. Por ejemplo la participación de actores con los que él ya ha compartido proyectos exitosos, como el caso de Cristoph Waltz en “Bastardos sin Gloria” y su consagratorio rol de Hans Landa, aquel perverso y locuaz Nazi que quedó grabado en la historia reciente del cine; o la aparición de Leonardo Di Caprio luego de protagonizar con el “Pandillas de Nueva York”. Incluso la interpretación en este film de Cristoph Waltz, quien se convierte en una pieza fundamental aportando una gran calidad interpretativa y grandes cuotas de humor dentro de la historia, tiene alguna similitud con su anterior personaje en “Bastardos…” con algunas expresiones y cierto aire de superioridad, aunque con mucha más distensión.

En general el nivel de los actores así como el desarrollo y composición de los personajes es muy bueno, incluso más allá de los protagonistas, mencionando aquí las participaciones de Samuel Jackson, y las perlitas de Franco Nero (actor italiano veterano de los antiguos western) y Don Johnson, entre otros. Sumado a esto la infaltable participación del propio Tarantino como actor, algo que hace en casi todas sus películas.

Realmente no creo que el film esté al nivel de un premio Oscar, pero con la Academia nunca se sabe. Es una buena película y sobre todo un goce para todos los fanáticos de Tarantino, un largometraje donde se da todos los gustos y donde se integran los componentes propios de su estilo.

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