“Como vibra el suelo”

Gustavo Eduardo Rosatto

 

Se estrenó en Buenavia Teatro Estudio la obra “Como vibra el suelo”, todos los viernes a las 21hs. Una experimentación teatral que genera reflexiones sobre el infinito, la continuidad y los límites del arte.

COMO VIBRA EL SUELO

Tres personajes comparten la soledad en una pequeña habitación. Se obligan a recordar momentos y sucesos con una precisión forzada y con una angustia cercana a la desesperación. Se juntan, se alejan, se enojan y comparten esa duda que es ahora su existencia. Se abstraen a un punto tal que el exterior no existe más que en esos momentos que su memoria quiere recuperar, casi como el rescate de un rastro de humanidad frente a esa locura en la que están inmersos.

En “Como vibra el suelo”  el director Claudio Pereira explora, descubre y ensaya creando una obra que sin dudas trasciende lo convencional.  En ese intento la pieza se convierte más en una experimentación que en un acontecimiento teatral en el sentido estricto. Esto debido fundamentalmente al vínculo con el público que se ve desconcertado aún en el final de la obra, generando un alejamiento que luego se convierte en reflexiones sobre el arte en sí mismo, lo infinito y lo efímero.

La obra incluye una dramaturgia realizada como una creación grupal de todos sus integrantes, basada fundamentalmente en la repetición y el análisis de las múltiples causas de un mismo fenómeno. Los miles de caminos que podría generar un mismo hecho, pero sin la posibilidad de saber cuál de ellos es finalmente el que ocurre. Una idea muy similar a la teoría incorporada por la ciencia ficción, la de los universos paralelos que se van creando ante cada mínima decisión o evento; incluyendo cada uno de ellos las distintas e infinitas consecuencias que los mismos pueden desencadenar. Es así como se van borrando las líneas del tiempo y el espacio haciendo imprevisible visualizar un desarrollo, anticipar las actitudes de los personajes o siquiera entender su comportamiento. En esa eterna continuidad todo deja de tener sentido ya que pase lo que pase la historia inevitablemente volverá a comenzar.

Hay un buen trabajo en el aprovechamiento del espacio construyendo muchas situaciones fuera del escenario, actuando directamente en la imaginación de la audiencia con diálogos y efectos de sonido.

El eje  de la obra radica, más allá del conflicto esencial que se plantea, en las actuaciones; que toman aún más protagonismo ante la simplicidad del vestuario y el recurso de la sinécdoque empleado en los elementos y escenografía, evocando con la parte el todo. Unas actuaciones que recorren todos los sentimientos en un estado de simulación, donde todo se ve magnificado y exagerado por esa locura que recubre la historia. Priscila González, Laura Echaniz y Javier Omezzoli actúan como cómplices de la búsqueda de la obra, generando en sus gestos y diálogos una sensación de suspensión. Todo lo que se dice y se hace parece flotar dentro de esa forzada irrealidad que se genera en escena.

Es así como se va generando en el público una sensación de angustia ante la falta de certezas y los largos silencios que se van intercalando entre las palabras, fruto de la indecisión y la incertidumbre de los personajes. Silencios y espacios que se incrustan también en la estructura de la obra,  huecos que cada espectador deberá llenar para terminar de construir el sentido.

 

 Funciones: Viernes 21hs.

Buenavia Teatro Estudio

Av. Córdoba 4773 (entre Malabia y Armenia)

Reservas: 4771-8901

Entrada $50

(Duración: 50 minutos)

 

 

Ficha Técnica/Artística

 

Dirección: Claudio Pereira

Actúan:

Priscila González, Laura Echaniz y Javier Omezzoli

 

Asistencia General: Ekeko

Vestuario: Laura Echaniz

Fotografía: Mariana  Echaniz

Diseño: Pot

Producción ejecutiva: Sebastián Saslavsky

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