Regina Spektor se presentó en Buenos Aires

Damián Rautenberg

La cantautora y pianista ruso-estadounidense Regina Spektor se presentó anoche en Buenos Aires por segunda vez, en el marco de la gira de difusión de su último trabajo, What We Saw From The Cheap Seats.

regina

“Una noche bajo las estrellas con Regina Spektor”, auguraba la publicidad radial con los primeros acordes de Ne Me Quitte Pas como cortina. Lejos del panorama climático descripto, apenas dos tímidas estrellas se ubicaban a ambos lados del escenario erigido en la sede San Martín del Club GEBA, opacadas por aviones más destellantes que se dirigían al cercano Aeroparque porteño.

En la previa, el movimiento en los sectores VIP y la Platea lateral brillaban por su ausencia más que las estrellas mismas –quizás algo momificados por el frío-, mientras que el Campo estaba en constante movimiento por las mareas de personas se iban sumando para hacerle honor al título del disco.

“Ayer en Chile cantó veinticinco canciones”, se escuchó decir, efusiva, a una chica. “Lo bueno es que seguramente no habrá pogo y que no voy a terminar con la cabeza colgando”, dijo otra asistente.

Hablar con las personas que integran nuestro radio de dos metros cuadrados en un recital al aire libre es un must. Una estudiante de Traductorado de Inglés -que a la medianoche cumpliría veinte años y definía al concierto como “mi mejor regalo”-, una quinceañera con look muy rockero y una casi graduada de Letras que tocaba el piano y el cello fueron mis compañeras de ruta en la performatividad del acto.

Las luces del estadio se apagaron repentinamente alrededor de las 21.15 y, entre gritos del público, hizo su presentación Jack Dishel, -músico casado con Regina desde hace casi dos años-. Saludó en un español nada despreciable y volvió al inglés para disculparse por la ausencia de los demás integrantes de su banda, Only Son, que habían tenido que quedarse en Nueva York. Pero hizo espacio para las bromas: “en lugar de ellos, traje mi IPad”. Efectivamente, interpretó varias canciones con su guitarra y con sonidos provenientes de ese instrumento tecnológico.

Casi media hora después de la salida de Dishel, Regina hizo su aparición con la sencillez y la sonrisa que la caracterizan, ante la ovación de todos los presentes. Con más música que palabras y acompañada por un grupo de tres músicos nuevos –para quienes pidió un correspondiente aplauso-, se paseó entre el canto a capella, su piano de cola y su teclado para cautivar a un público heterogéneo y permeable al eclecticismo del repertorio.

Las condiciones de su show en 2010 en el Teatro Gran Rex fueron muy disímiles a las de esta segunda presentación. La duda de todos era si el pasaje de un teatro cerrado con excelente acústica y menor aforo a uno al aire libre con menos grados centígrados y más personas sería un problema. “Me gustan los lugares al aire libre, pero todo depende del clima. En mi última gira, toqué en las afueras de San Pablo y fue el lugar más frío en que toqué en toda mi vida: no podía sentir los dedos”, había declarado Regina en una entrevista días atrás.

Sin embargo, el repentino frío que sobrevino a una breve pero intensa lluvia ocurrida horas antes en Buenos Aires causó su efecto y, entre risas, Regina dio las gracias por haber asistido a pesar de la adversidad climática. “Hace frío, pero es divertido”, dijo con su peculiar sonrisa.

Tras una hora y media de show donde interpretó temas de todos sus discos, Regina se levantó elegantemente, dijo “muchas gracias Buenos Aires” en un español arrusado y se fue del escenario. Pero los aplausos candentes y los gritos hicieron que volviera –con el agregado de un saco para paliar el frío- y cantara cuatros temas más, no exentos de bloopers –estalló de risa cuando se cortó el sonido mientras cantaba Hotel Song-. Pero simplemente dijo “once more time”, se rió de nuevo y empezó otra vez la canción. El show debía continuar.

Podemos jactarnos entonces de que lo que vimos desde los asientos baratos fue –magnificado por el espacio físico- una mixtura de acordes, tonalidades y matices vocales, con la sutil impronta que se desliza en cada uno de sus temas sin caer en lugares comunes: se trata de una revalorización profunda del amor. Quizás por eso eligió Samson para decirnos, antes de su segundo y último agradecimiento, “I loved you first”.

( Fotos : Klonarte Press)

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