Respirar es vivir

Celeste Lusin

Con una respiración conciente podemos obtener una notable mejora en nuestra calidad de vida, en nuestro ánimo y salud : aquí una serie de ejercicios sencillos para no desatender este proceso  vital y fundamental.

Respirar es algo tan común, tan natural que no le prestamos la debida atención que merece. Sencillamente, nacemos con la primera inspiración y vivimos mientras sigamos respirando. La respiración nos acompaña silenciosamente durante toda la vida.

Sin embargo el simple hecho de inspirar y espirar es, para los antiguos textos de Yoga, el gran volante vital.  Es posible abstenerse de alimento sólido durante semanas, de líquido durante algunos días, pero privados de aire perderíamos la vida en pocos minutos.

Todo ser vivo respira. El aire es el principal elemento natural que la célula precisa para vivir, el principal alimento y fuente de vida y energía del ser humano, sin el cual, perecería.  La respiración es la fuente de todo el poder humano.

Muchas son las personas que respiran incorrectamente sin darse cuenta que de la calidad de la respiración depende la calidad de la vida , ya que su regulación correcta aporta salud y bienestar general.

Los Yoguis distinguen tres tipos de respiración: abdominal, costal y clavicular. La respiración yóguica completa combina las tres y constituye la respiración ideal.

En la respiración abdominal, el diafragma desciende en el momento de la inspiración y el abdomen se hincha, se llenan los pulmones en su parte baja. Durante la respiración costal  se separan las costillas, se expande la caja torácica y se llenan los pulmones en la parte media. Y en la respiración clavicular el aire se introduce levantando las clavículas, llenándose la parte superior de los pulmones (es el modo menos indicado de respirar, ya que es poca la capacidad pulmonar en esa zona).

La respiración completa integra estos tres modos de respirar. Estas son sus fases brevemente descritas (lo mejor es practicarlo acostados de espaldas):

  1. Vacíe sus pulmones a fondo (mientras más a fondo espire, mayor será la cantidad de aire nuevo que podrá entrar.)
  2. Haga descender lentamente el diagrama y deje entrar aire en los pulmones. Cuando el abdomen este hinchado
  3. Separe las costillas, pero sin forzarlas, después…
  4. Termine de llenar los pulmones levantando las clavículas.
  5. Espire en el sentido inverso al que inspiro. Muy lento y tratando de sacar todo el aire.

Puede, antes de realizar la respiración completa, practicar cada uno de los modos de respiración llevando las manos a las distintas partes del cuerpo que intervienen en esta respiración (abdomen, costillas, clavícula) para ir distinguiendo cada una.

Este proceso debe ser lento, silencioso, relajado, un flujo continuo. No debe hincharse como un globo, el ejercicio debe resultarle cómodo (al principio no, es probable que no lo sea ) y no debe provocarle fatiga. Puede practicarlo en cualquier momento; cada vez que piense en ello, en el trabajo, caminando, en cualquier ocasión, respire consiente y lo más completamente que pueda. Poco a poco su cuerpo ira recordando. Todo queda grabado en la memoria corporal.

Cuando se sienta fatigado, deprimido, sin ánimo, haga algunas respiraciones completas: su fatiga desaparecerá como por encanto, su mente estará más tranquila y se llenará de energía vital y armonía.

Simplemente, respire. Conciente y lentamente.

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