El Ballet Contemporáneo del San Martín

Ania Hadjian

BCTSM. Los trompos. Foto: CTBA - Alicia Rojo.

Los trompos. Fotos gentileza: CTBA – Alicia Rojo.

El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, bajo la dirección de Mauricio Wainrot convoca cada año a diferentes coreógrafos independientes que bajo una disímil visión de la danza aportan su particularidad al repertorio de la compañía. Para este segundo programa y acotada a veinticinco minutos aproximados, estos tres coreógrafos que comparten su juventud y la pertenencia al circuito off unieron su obra en una tríada dispar pero sobre todo muy personal.

Abre la función Juan Onofri Barbato, egresado del Taller de Danza Contemporánea del San Martín y quien ya viene pisando fuerte con su labor coreográfica. En esta oportunidad,  “Los trompos” indaga en la inherente mecanicidad y repetición que asume la corporalidad en el universo de la danza. ¿Qué implica para un cuerpo entrenar durante años un mismo gesto motor? ¿Qué sucede con los materiales kinéticos cuando se usan hasta el límite de su resistencia? ¿Es posible acumular procesos físicos opuestos? ¿Un cuerpo puede desaprender? ¿Qué es ser un bailarín profesional? ¿Qué significa lucirse en escena? ¿Cómo crear una obra de 25 minutos para este Ballet Contemporáneo?. Piruetas reiteradas por el elenco cuyo vestuario intencionadamente de ensayo, como si estuviesen buscando con fracaso, dialogar con la kinesis de la perfección y que en un momento dado se desarticulan quebrando la monotonía visual. Un final con una bailarina ( Lucía Bargados) iluminada adecuadamente en sus  movimientos desencajados, su gestualidad  y una musculatura rígida, permite al espectador asumir sus propias conclusiones.

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Sigue Infima Constante, de Anabella Tuliano en una bella acepción del presente como única salvación  (un momento detenido en el tiempo, el segundo cotidiano donde tomamos conciencia de nuestra pequeñez, de nuestra mortalidad y entendemos al fin que la magia consiste en no dejar que el ahora se diluya entre nuestros dedos… Un paseo por la melancolía del recuerdo, la plenitud, la posibilidad de rearmarnos desde las piezas, la necesidad del otro, la seguridad, la búsqueda constante del sentido que nos hace dar cuenta que estamos vivos”) y cuya coreografía comienza con cuatro parejas de bailarinas sostenidas, como suspendidas en el tiempo que se diluye, por los pies de sus partenaires. Sin apego por una argumentación precisa y más inclinada al lenguaje de lo netamente visual, Tuliano busca transmitir el sentido que permanece ( y prevalece ) frente a la precariedad del tiempo. Cierra el excelente solo de Matías Santander.

Después del sol La obra de Analía González, con los excelentes Lucía Bargados y Alexis Mirenda./ALICIA ROJO

Como obra final, Analía Gonzalez presenta “ Después del sol” con una representación del efímero crepúsculo; el atardecer y sus diferentes facetas y sensaciones que conlleva la transición hacia la oscuridad. Interpretada por todo el elenco en el marco de una escenografía de sillas colgantes y con dos notables dúos: Alexis Mirenda -Lucía Bargados) y  de Victoria Balanza -Nicolás Berrueta y luego siete bailarinas danzando bajo una “lluvia” al son de la música de Ludovico Einaudi y Khaled Mouzanar. “Ser de luz y ser de sombra”, como bien dice Gonzalez respecto de su obra, está aquí reflejado en un lenguaje coreográfico preciso, prolijo y de notable sensibilidad y vigor.

 

Los trompos, ínfima constante y después del sol / Coreógrafos: Juan Onofri Barbato, Anabella Tuliano y Analía González, respec/ Intérpretes: Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín/ Música:Nicolás Varchausky, Leandro Gatti y Ludovico Einaudi y Khaled Muzanar, respec/ Sala: Teatro San Martín/ Funciones: jueves a las 14.30, viernes y sábados, a las 20.30; domingos, a las 19.

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