“La puta diabla” debut literario de Fito Páez

Ignacio Ramírez Charré

Suenan tenues los compases de “el sacrificio” en el auditorio Jorga Luis Borges de la Biblioteca Nacional. El público recitalero se acomoda en las butacas con cierta incredulidad de la corta distancia entre ellos y la mesa de exposición.

“Este es un momentazo. Nunca presente un libro” dijo Páez, con una sonrisa a segundos de entrar al auditorio y entre risas continuo: “No tengo nada que decir mas que fue hermoso escribirlo. Que la historia y la patria me lo demanden.”

Los presentadores son Horacio González, director de la Biblioteca Nacional. Francisco Garamona, representante de la editorial Mansalva y Martín Rodríguez  a quien Fito definió como un amigo y su sparring a lo largo de todo el proceso de producción del libro.

El amor místico como hilo conductor de toda la obra. Las distintas mascaras que una persona adopta. El éxtasis y la autodestrucción como parte de un todo en el amor. La transfiguración y el borde de la caída. La redención. Son los temas que roza la novela.

¿A partir de cuándo puede declararse un amor? ¿Hay un instante preciso en el que se pasa de un estadio a otro? o ¿es una transición? ¿Esto es el amor? Son algunas de las preguntas que la obra plantea. Algunas tendrán respuesta otras no.

“Esta es una novela en parte confesional…” dice M. Rodríguez interrumpido instantáneamente por una carcajada de Páez “¡Jaa, los engañe otra vez!”. El público ríe y él toma la palabra. Que la novela no es tan confesional como todos parecen creer. Que su inspiración para Félix Ure, el protagonista, vino de muchos de sus ídolos de toda la vida. Desde Oscar Wilde a Charly García.

Tiene todos los temas de la religión sin ser religión, sentencia Horacio González. Toma el evangelio en forma invertida. Del éxtasis a la redención.  Como el evangelio mismo… Está lleno de putas, agrega Martín Rodríguez.

Y como la vida imita al arte, y el arte imita a la vida, a modo de Bonus Track y para no desperdiciar el piano de cola instalado en el auditorio. Se arenga a Páez a que toque una canción para el público presente. Comienza y aclara que por primera vez en vivo, con los primeros acordes de “La Puta Diabla” canción homónima a la novela y que aparece como Bonus Track en “el sacrificio”. El círculo se cierra y la presentación llega a su fin.

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