“Hay algo de pose en la no pose”

 Por Damián Rautenberg

En abril, un dictamen de la Defensoría del Pueblo acusó al exitoso proyecto Chicas Bondi (que publica fotos tomadas a mujeres en colectivos) de vulnerar la privacidad y difundir una imagen estereotipada de la mujer. Su autor, Torcuato González Agote (28), sostiene que su eslogan “sin pose y sin permiso” refleja la performatividad de una acción artística que sólo intenta plasmar en una obra fotográfica la belleza natural, cotidiana y no condicionada de sus contemporáneos proxémicos dentro del espacio público urbano.

chicas bondi poison mag

¿Cuándo y por qué decidiste iniciar el proyecto? ¿Cuál era el objetivo inicial?

El proyecto empezó en octubre de 2011 en Facebook, Twitter e Instagram. Quise experimentar con el concepto de la no pose y su estética particular. Pero trascendía esa dimensión, porque tenía también mucho contenido. A nivel global me interesa la sociedad de consumo, el comportamiento en Occidente, cómo vivimos en la búsqueda de reconocimiento. A través de la no pose vi que quedaban materializado mucho de lo que contradice esa “actuación” que se hace en las redes sociales (y en la vida real también). Mi concepto tiene que ver con captar algo no condicionado. Considero que un bondi no es un lugar donde a una chica le interesa mostrarse como lo hacen en una fiesta, donde asiste siendo un personaje.

¿Por qué decidiste mantener el anonimato?

Porque me parecía interesante que cada persona hiciera su propia interpretación de lo que estaba viendo. La no pose de la persona retratada hacía que fuera más sí misma, y esto mejoraba la obra. En general, cuando la gente ve una obra de arte tiene una carga previa de significaciones por conocer a su autor. Yo no quería que pasara eso, sino que se viera lo que transmitía la persona retratada.

¿Quiénes fueron los detractores de tu proyecto?

Las feministas fueron las primeras. Yo sé que tienen una gran carga emocional por su lucha contra el machismo, el acoso y demás, y por eso me parece válida su mirada e incluso la comparto. Pero como no tienen un frente unificado de representación, desparramaron quejas por Internet que se hicieron tan virales como mi proyecto. Esto culminó con el dictamen de la Defensoría del Pueblo en agosto de 2012.

El dictamen te acusó de vulnerar la privacidad y de reproducir una concepción estereotipada de la mujer. ¿Considerás que tiene fundamento alguno?

No fue una denuncia formal ni tuvo sustento legal. Es más: proviene de un ente totalmente cuestionado y sin relevancia jurídica. Además, la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual dice en su artículo 31 que “es de libre publicación el retrato cuando se relacione con fines científicos, didácticos y (…) culturales, o con hechos o acontecimientos de interés público o que se hubieran desarrollado en público.” Mi proyecto cumple perfectamente con esto. Y, en segundo lugar, para denunciarme deberían demostrar que a través de alguna de mis fotos hubo algún daño o perjuicio, lo cual es muy difícil porque fueron obtenidas en el bondi. Si se ponen contra mí, que tengo 66.000 likes en Facebook, ¿por qué no lo hacen también contra un medio que tiene pauta oficial, o con una responsabilidad mucho más fuerte? La lógica indica que este tipo de denuncias se hagan desde arriba hacia abajo. Pero evidentemente en Argentina pasa lo opuesto: el pueblo debe dar el ejemplo a la clase dirigente y a los medios.

¿Considerás que el slogan “sin permiso” fue lo que dio pie a que te acusen de vulnerar la privacidad?

No lo hice al principio porque sentía que era absolutamente incoherente con mi objetivo de hacer un recorte de realidad sobre lo que presenciaba. Si bien la persona no sabía que le estaba haciendo una foto, yo no estaba escondido. Simplemente era necesario no condicionar el desenvolvimiento de la persona a través de la interacción verbal, aunque sí interactuáramos desde la proxemia, por el sólo hecho de compartir el mismo espacio. Me parece que en un espacio como el bondi es perfectamente razonable hacer un registro público objetivo.

En otras entrevistas manifestaste tu objetivo de mostrar una imagen femenina contraria a la promovida por los medios masivos y la publicidad. ¿Por qué creés que el dictamen invirtió eso para usarlo en tu contra?

Estamos hablando de posturas totalmente subjetivas sobre qué es la belleza. En un momento empecé a publicar fotos de chicas más producidas, más atrevidas y que muestran más conscientemente una imagen de sí mismas. Podríamos decir que hay algo de pose en la no pose. Este es un proyecto visual y desde el principio me interesó mostrar personas que se vean saludables, sin cirugías, con una energía positiva. Yo soy un artista cuyas obras no son sólo las fotos en cuestión. Chicas Bondi es un personaje creado por mí; tiene su discurso, su forma de interactuar. Durante un año y medio lo vieron hablar en lenguaje neutro, sin saber si yo era hombre o mujer. También las redes sociales son parte de la obra. Es algo casi performático.

¿Utilizás el mismo criterio para todas las redes sociales en las que tu proyecto tiene presencia?

Sí. Quería que el contenido fuera homogéneo y coherente. Tumblr es la que más difiere porque hay muy poco texto y permite poca interacción, ya que es principalmente visual. Twitter es lo contrario: la llegada de las fotos es muy poca. Facebook es donde el proyecto tuvo mayor repercusión, la que me permitió lograr más ida y vuelta, así como también llegar a un público mucho más heterogéneo.

La estética de las fotos tiene la marca estilística de Instagram. ¿Por qué?

Instagram es la más exclusiva de todas, tiene menos usuarios. En realidad esta red sólo comparte las fotos. Se parece mucho a Hipstamatic (la aplicación con la que saco las fotos del proyecto). Ésta permite configurar la imagen antes de tomar la foto. Eso también es importante ya que, a diferencia de lo que hacen los medios, en mi proyecto no hay Photoshop ni otro tipo de edición.

¿Qué características del contexto actual abonaron el éxito de tu proyecto?

Soy una persona joven que quiere hablarles a los jóvenes. Creo que el estado de la sociedad actual no es nuestra culpa, sólo lo hemos recibido. La información que nos llega a través de los mass media viene a través de grupos corporativos que no son dirigidos por jóvenes. La gente mayor está subida a un tren de consumo que busca su satisfacción a través de lo material y en general tiene hábitos insalubres de alimentación. En cambio, cualquier persona joven que esté medianamente saludable tiene una gran belleza natural por su energía, fuerza y frescura. No retrato con el criterio de si es rubia o morocha, si tiene ojos claros o no.

¿Cuál fue la respuesta de la sociedad civil ante todo lo que pasó con tu proyecto?

Si la sociedad hubiera agarrado la discusión desde mi punto de vista, podría plantearse el germen de un cambio de paradigma. Pero no pasó eso, sino que se desvirtuó y se banalizó la discusión, al punto de que terminó siendo una paranoia que no modifica el estado de las cosas ni plantea interrogantes profundos de cara a lograr una mejora como sociedad.

¿Cómo continuará esta segunda etapa de Chicas Bondi?

Suele suceder que todas estas expresiones que surgen desde abajo terminan siendo absorbidas por el grupo hegemónico, y uno termina transando y pervirtiendo su proyecto. No quiero que pase eso conmigo, aunque en parte ya se pervirtió por haber tenido que dejar el anonimato, debiendo pedir permiso y obligándome a sacar una buena foto por si la persona pide verla antes de que las publique y demás. Me gustaría que lo que pasó sirva para que la sociedad adquiera un criterio independiente de los medios y de mí, y pueda hacer su propio análisis.

https://www.facebook.com/ChicasBondi

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