Cuando el tiempo está después

Por Gustavo Eduardo Rosatto

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La literatura y el teatro clásico han dejado perlas inolvidables en la historia. Pequeñas gemas que parecen abarcarlo todo conectándose con las fibras más íntimas del ser humano. Obras eternas y muchas veces intocables.  “La vida es sueño” esa extraordinaria pieza de Calderón de la Barca inspiradora de múltiples sentimientos y reflexiones, se enmarca claramente dentro de este grupo inexpugnable. Ciertamente posee muchos méritos para que así sea y su prevalencia a través del tiempo es el fiel reflejo de su vigencia poética. Sin embargo el espíritu artístico nunca permanece estático y necesita demostrar que en el arte no hay estructuras, buscando siempre la libertad, la creatividad.

En esa búsqueda se emprende Jorge Acebo escritor y director de “Cuando el tiempo está después”, una obra que rescata el mito de “La Vida es Sueño” y se anima a jugar con él, a destruirlo y reconstruirlo, a actualizarlo y descontextualizarlo.  Es así como se termina erigiendo una versión libre donde los signos y sus sentidos cambian articulándose en direcciones nuevas, distintas y tal vez impensadas.

Es así como la obra incluye algunos factores del arte local, de lo popular y de lo cotidiano, pero desde una brutalidad que asombra y que también aleja, una tensión que recorre toda la obra y que de alguna manera incomoda, como un efecto buscado que intenta potenciar la reflexión. La trama nos cuenta bajo un lente costumbrista la vida de una familia humilde con las relaciones que se articulan dentro de ella y con un profundo misterio oculto, un hijo criado en cautiverio completamente alejado del mundo.

Los elementos de la puesta apuntan a una estética realista construyendo a partir de unos pocos elementos los ambientes en que se desarrolla la historia, pero que se alterna con espacios de irrealidad donde el tiempo parece detenerse. Se puede ver el grado de compromiso de los actores con respecto a la obra con una gran compenetración con su labor. Es necesario destacar que los cuestionamientos formulados por la obra abarcan no sólo a la trama y su vinculación o no con la realidad actual, sino también a las relaciones articuladas dentro de la performance teatral. Fundamentalmente en la relación entre el actor y sus roles con su consecuente efecto sobre el público. Los actores se presentan como personas que interpretarán ciertos personajes oscilando entre sentimientos de cercanía y el alejamiento, pero reconociendo el factor de la interpretación.

Hay un punto sobre el cual es necesario detenerse y que genera un fuerte conflicto dentro de la obra vinculado a la forma de ver y de construir la pobreza. Entre la ferocidad de la historia y una mirada casi paródica de algunos componentes de “La vida es Sueño” se puede observar un estado de emergencia y precariedad en la definición de los personajes que recae en muchos estereotipos y prejuicios con respecto al deterioro social.

Una obra muy fuerte con tensiones resueltas y por resolver, con complejidades y simplicidades; que oscila entre sentimientos que se corporizan y desaparecen, que se mueven entre lo bestial y lo humano, entre lo eterno y lo fugaz, entre lo brutal y lo cotidiano.

Viernes de julio y agosto a las 21.30hs.

Teatro Payró | San Martín 766 | CABA |

http://www.teatropayro.com.ar/

Ficha Artística-Técnica

Dirección y dramaturgia: Jorge Acebo

Actores: Jorge Diez, Marcela Ruiz, Nicolás Condito,

Mariela Rodríguez y Natalia Pascale

Voz en off de periodista: Edward “polaco” Nutkiewicz

Voz en off inicial: Hilda Bernard-Alejandro Awada

Diseño de iluminación: Paula Fraga

Asistente técnico: Marcos Zalazar

Maquillaje: Martín Caramés

Fotografía: Marcela Adad

Diseño gráfico: Angie Figueroa

Compaginación y edición de sonido: Juan Pelliza

Colaboración en trailer: Violeta Diez

Producción: Aleteo de mariposa

Prensa y comunicación: Marisol Cambre

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