Los amantes pasajeros

Ania Hadjian

Ficha técnica: Los amantes pasajeros (España/2013) / Dirección y guión: Pedro Almodóvar / Fotografía: José Luis Alcaine / Edición: José Salcedo / Música: Alberto Iglesias / Elenco: Carlos Areces, Javier Cámara, Raúl Arévalo, Lola Dueñas, Hugo Silva, Antonio de la Torre, José Luis Torrijo, José María Yazpik, Cecilia Roth, Penélope Cruz, Antonio Banderas, Paz Vega / Distribuidora: Diamond Films / Duración: 90 minutos / Calificación: sólo apta para mayores de 16 años con reservas.

El gran manchego Pedro Almodóvar, ganador de dos premios Oscar ha cosechado a través de grandes películas, éxitos indiscutibles que le valieron tanto seguidores de primera hora como admiradores recientemente incorporados a su singular universo. Esta oportunidad vuelve a la pantalla con ” Los Amantes Pasajeros”. Si han sobrado merecidos elogios para este director, lamentablemente esta vuelta harán falta o habrá que recurrir a la nostalgia para recrear su genialidad, si lo que se busca es su calidad y peso narrativo al cual nos tiene acostumbrados (u optar en su defecto con pasar el rato que, en fin, tampoco es reprobable ).

La comedia que lo trae de regreso transcurre durante un vuelo entre Madrid y México, en la cual los excéntricos y amanerados tripulantes de abordo ( Javier Cámara, Carlos Areces y Raúl Arévalo ) , capitan, copiloto y pasajeros de clase business, deben afrontar la posibilidad de un accidente, debido a un desperfecto técnico. A partir de allí, se enredarán en una especie de rueda de confesiones, sketchs, comedias musicales y chistes algo lamentables.

“Los amantes pasajeros” recuerda al Almodóvar iniciático, aquel de la década del ochenta,( “Laberinto de pasiones” (1982), “Entre tinieblas” (1983) o “La ley del deseo” (1986) )  época que lo vio filmar el pleno destape español, con una Cecilia Roth que encarnaba perfectamente el desenfado y la liberación sexual, el uso y el abuso de las drogas, la fiesta y el sexo, pero esta apelación a su propia cinematografía queda sin sustento que lo justifique; la rebeldía de esa época, ansiada y comprensible en su contexto, queda exenta de sentido en una película para el presente, tiempo en el cual ya hemos visto demasiado. Al menos de aquello.

Historias forzadas, personajes estereotipados carentes de comicidad  dentro de un argumento al cual tampoco puede exigirse demasiado. La sensación permanente es la de estar reviviendo, no sin cierta incomodidad, alguna rebelión adolescente, a sabiendas de su improcedencia o desatino ahora que ya hemos encanecido de ciertos tópicos. Alguna crítica sugiere que se intenta metaforizar la crisis española. Podrá el espectador emitir sus propios juicios.

Un director que ha sabido hurgar con maestría, sensibilidad y talento en los pasillos oscuros del amor y el deseo puede dar más, pero por algún motivo esta oportunidad no es de las mejores.

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