La parte de los ángeles

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Película: La parte de los ángeles. Título original: The angels’ share.Dirección: Ken LoachPaíses: Reino UnidoFranciaBélgica e ItaliaAño:2012. Duración: 101 min. Género: Comedia dramáticaInterpretación: Paul Brannigan (Robbie), John Henshaw (Harry), Gary Maitland (Albert), Jasmin Riggins (Mo), William Ruane (Rhino), Roger Allam (Thaddeus), Siobhan Reilly (Leonie). Guion: Paul LavertyProducción: Rebecca O’Brien. Música: George FentonFotografía: Robbie Ryan.

Difícil imaginarse al director británico Ken Loach en una realización que no aluda a la marginación urbana, el desempleo y la ausencia de futuro, ejes que han nutrido desde siempre su cinematografía ligada a la actividad política de izquierda, al compromiso y la denuncia social y que supo plasmar en largometrajes como “Riff Raff”, “Ladybird, ladybird” o ” La canción de Carla”.

En esta oportunidad, vuelve al ruedo fílmico con la comedia ” La parte de los ángeles” que cuenta la historia de un grupo de jóvenes marginales y procesados por delitos “menores” y cuya encomendación a realizar tareas comunitarias a modo de condena, les abre el camino hacia un nuevo e impensado mundo: el de la destilería y cata de whiskys, a través de una excursión organizada por Henri, el educador que les es designado. Robbie, el protagonista deviene en catador ultra talentoso y planea el asalto a un destilería escocesa a punto de ser rematada y cuyo valor es millonario.

Si bien, la ligereza de la comedia y ciertos toques poco creíbles, junto a chistes malos y personajes un tanto estereotipados puede atentar contra la entereza y calidad de la narración, el director se mantiene en equilibrio entre lo que quiere contar, la marginalidad y la opción siempre plausible de la reinserción y las segundas oportunidades, ” La parte los ángeles”  ( ese 2 % de alcohol que se evapora anualmente de las barricas de wihsky y que pareciera a su vez ser la metáfora de la parte mágica que le corresponde a cada ser para salvarse o ese espacio de redención ) se deja ver con agrado y satisfacción. Una satisfacción un tanto fácil, de optimismo algo exagerado pero llevadero, humano y alejado de su crudeza habitual.

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