El alumno y el maestro

Micaela Halacyan

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Un antiguo proverbio zen dice: “cuando el alumno este preparado, aparecerá el maestro”.

En nuestra vida pasamos por múltiples pruebas que ella misma nos pone y nosotros inconcientemente, aunque en muchas veces somos concientes, también elegimos atravesarlas para la evolución de nuestra alma. Para la transmutación de nuestro karma y cerrar ciclos que solo son posibles de cerrarlos si conocemos a ciertas personas, o nos desafiamos a pasar por determinadas situaciones, algunas límites otras no tanto pero todas dejan en nosotros el aprendizaje que necesitábamos.

Lo interesante de los errores que podemos cometer es que cada uno de ellos sucede por una razón. Por supuesto, tenemos que aceptar las consecuencias y hacernos cargo, sino el karma seguirá durante nuestra vida sin trasformarse en la liberación de él mismo. Se debe aclarar que parte de nuestra evolución hacia la luz y la liberación del Ser necesita indispensablemente que nosotros a lo largo de nuestra vida practiquemos esa conciencia ante las cosas. Ser concientes de nuestros actos, pensamientos y sentimientos es parte de “hacerse cargo” de lo que hacemos y que todo ello tendrá una consecuencia. De cada uno de nosotros depende querer el bien o el mal para uno mismo y para el otro. Al libro almico nada se le escapa, mucho menos a las fuerzas universales. Por eso, vibrar en el amor y llenarnos de esa energía es el camino principal a la liberación y autoconocimiento del Ser.

Destaquemos que el “karma” no es necesariamente algo malo. Sería una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Si no crees en la reencarnación, no importa, el karma también esta presente en tu vida actual, ya que todo tiene un ciclo en la tierra (en esta tercera dimensión terrenal) el karma es aquello que vas viviendo, son las relaciones o situaciones que no terminan de sanar o cerrarse. Por eso sigues viviendo situaciones similares. El karma cuando se transmuta se trasforma en dharma que seria esa energía nueva y positiva de la liberación, nuestra verdadera vibración es el dharma, que es pura energía cósmica de amor e incondicionalidad a la cual debemos volver.

Pero todo de a poco, todo tiene un tiempo y ese tiempo es perfecto. La ansiedad, el miedo y le prejuicio no sirve en ningún aspecto, por eso concentrémonos en como somos maestros y alumnos a la vez en esta vida que vivimos.

Wayne W. Dyer en su libro “Tus zonas mágicas” explica los tres conceptos de alumno, preparación y maestro detalladamente:

Alumno: Sé un alumno. Permanece abierto y dispuesto a aprender de todo y cada uno. Ser alumno significa tener espacio interior para un nuevo saber. Cuando sepas de corazón que cada persona que encuentras en la vida tiene algo para enseñarte, podrás aprovechar al máximo lo que ésta te ofrezca.

Preparado: Sé un alumno dispuesto. Como alumno sabes que todos y todo pueden de algún modo ser tus maestros. Como alumno dispuesto, ansías todo aquello que tienen para ofrecerte. El “giro equivocado” que te lleva a un lugar nuevo e impensado es una oportunidad para crecer.

Preparado significa dispuesto. Disposición genuina y auténtica. Cuando estés así dispuesto, descubrirás tu propio maestro personal. Tu ser interior, la eterna sabiduría almica.

Maestro: El maestro esta en todas partes. La ayuda necesaria te será facilitada por el universo en cuanto conviertas tu preparación en disposición. Cuando estés dispuesto encontrarás maestros en cada rincón de tu vida (como personas o situaciones).

El maestro puede ser un alma experimentada dispuesto a ayudarte o guiarte. Puedes interpretar la aparición de esa persona en tu vida ahora, en el momento mismo en que estes preparado, como un accidente o una ruptura divina por tu parte.

Cada suceso en nuestra vida tiene un fin divino dictado por el universo. Claro que el libre albedrío depende de nosotros, de elegir que queremos y que no. Sin embargo debemos hacer el ejercicio diario de recordar que somos parte del universo, que éste se abre para que descubras como funciona y así llegar nuevamente al completo conocimiento de tu Ser.

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