“El hecho escénico debería ser un acto de reflexión”

Entrevista  a Susana Hornos y Zaida Rico

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Poison Mag tuvo la oportunidad de entrevistar a las artistas españolas Susana Hornos y Zaida Rico. A través de su testimonio pudimos acercarnos a reflexiones sobre su obra “Granos de Uva en el Paladar”, sus experiencias trabajando con el eje de la memoria colectiva y sus visiones del arte.

Por Gustavo Eduardo Rosatto

Susana Hornos y Zaida Rico son dos artistas multidisciplinarias. Empezaron su recorrido como actrices y desde allí han transitado las artes escénicas también desde los roles de autoras y directoras. Juntas han desarrollado la obra “Granos de uva en el paladar”, una excelente pieza que recorre la Historia española que no se cuenta en los libros, y que brinda actualmente su tercera temporada, ofreciendo sus últimas funciones en Teatro “El extranjero” los viernes a las 21hs.

*En estos momentos están brindando las últimas funciones de “Granos de uva en el paladar”, ¿cómo están viviendo la experiencia de presentar esta obra? ¿Cuáles son sus sentimientos y reflexiones sobre dicho proyecto?

 

Esta obra comenzó a nacer a fines de 2010 como una intuición, una ilusión, una apuesta. Suponía adaptar 3 cuentos de Susana que contenían 80 años de historia; suponía comenzar a desarrollar la escritura de dos formas muy diferentes de escribir, incluso de dos lenguajes escénicos, de dos formaciones con muchos puntos en común, pero también algunos muy dispares; suponía dirigir a cinco compañeras; suponía hablar de nuestra identidad a doce mil kilómetros de distancia… Tres años después estamos en nuestra tercera temporada y todos esos retos los hemos ido superando a fuerza de mucho trabajo pero también de mucha confianza en cada paso. A lo largo de este tiempo hemos tenido que adaptar la puesta a nueve teatros diferentes (en Capital y en Provincia) y además hemos trabajado con diez actrices que se han ido sumando en diferentes etapas del proceso. El último desafío de esta etapa era además estar ambas en escena por primera vez como actrices.

*Hay un fuerte énfasis en su trabajo respecto al eje de la memoria colectiva ¿Cómo consideran la relación entre el arte y la memoria? ¿Cuál es el rol del artista en este sentido?

   Si bien el artista creemos que no tiene una misión (hay tantos tipos de artistas y de artes como espectadores que buscan qué es lo que necesitan del Arte en sí), sí que es cierto que su trabajo tiene una visibilidad de la que debiera hacerse cargo. Escapando de lo mesiánico, del simplismo, de la bajada de línea, el hecho escénico debería ser un acto de reflexión, de poder replantearse los roles de la sociedad y sus devenires. Hay muchas formas de lucha, una de ellas puede (y debiera) ser a través del Arte. Somos una sociedad bombardeada por la televisión, por los programas de chimentos, por los noticieros que desinforman a la gente llenándola de miedo y rencor. Si la escena se puede convertir en un espacio donde ocurran otras cosas, donde los ejes de las preguntas vayan en otro sentido, se convierte en algo necesario y transformador.

*Horst Hoheisel, artista polaco cuyo trabajo se centra en la temática de la memoria, cuestiona la posibilidad de representar el pasado, adjudicando que las obras que lo intentan recaen en la conmemoración. Sin embargo esto parece no suceder en “Granos de uva en el paladar”. ¿Qué opinan de este concepto? ¿Se puede evitar la conmemoración?

 A nosotras nos gusta llamarlo “homenaje”. La obra está llena de homenajes a mujeres luchadoras, a textos de los que nos hemos ido nutriendo, a referencias plásticas… Durante el montaje estuvimos muy atentas a no caer en conclusiones simplistas, a intentar no bajar línea, a huir siempre de la primera resolución ante ciertos momentos. Hubo dos momentos muy especiales en relación a esto.

El primero fue: cómo contar la Guerra Civil. Pasamos meses haciendo pruebas y equivocándonos, hasta que apareció el cuadro de Picasso, El Guernica. Ese cuadro guarda en sí mismo un concepto muy importante: el enemigo está afuera (no dentro del cuadro, que era lo que veníamos trabajando: la guerra desde adentro, desde esos dos bandos). Así pues, en nuestra forma de contar la Guerra, también el enemigo está afuera y los protagonistas del adentro son animales, mujeres en llamas, soldados con los puñales rotos: madres que profieren un grito ahogado y terrible con sus hijos muertos entre los brazos.

El segundo momento “peligroso” era cómo explicar La Transición, ese momento tan clave en la Historia de España, donde se podrían haber hecho muchas cosas y se hizo finalmente lo que se pudo, hasta cierto punto. Las actrices en escena al escuchar el famoso “Españoles, Franco ha muerto” comienzan a quitarse el polvo, un polvo denso que estuvo sobre esos cuerpos durante cuarenta años de Dictadura. Las voces que intentan preguntar “¿ahora qué?” son silenciadas… ¿Dónde están los que faltan? La mayoría, siguen bajo tierra.

*En “Granos de uva en el paladar” se reconstruyen fragmentos de la historia española a partir de la mirada de personajes que no figuran en los libros, sino más bien personajes cargados de cotidianeidad, personas comunes que convivieron en ese período. ¿Cómo surge esta decisión?

 Esta decisión venía dada en los cuentos de Susana. Ahí estaban Chusa, Adelina y Miguel en esencia y en potencia, al igual que el resto de personajes. El trabajo de la adaptación dramatúrgica fue seguir en esa línea, al igual que al ponernos a trabajar en la carnadura de todos ellos en escena. La obra está plagada de detalles no sólo de nuestra propia vida (con pinceladas de familiares nuestros), sino que en el momento en el que nos pusimos, por ejemplo a trabajar en la construcción de las Presas del segundo episodio, leímos tantos testimonios de gente normal y corriente que acabó en esas cárceles que desaparece la épica o la lejanía para llegar a la conclusión de que en esas cárceles había grandes luchadores, pero también gente común y corriente que no sabía nada de la lucha. La Historia siempre se cuenta desde el punto de vista de los vencedores y para nosotras era muy importante darle la vuelta a ese relato oficial.

*¿Cómo es la relación del pueblo español con su pasado, tomando como referencia lo acontecido en la Guerra Civil Española?  ¿Cómo observan el vínculo de los argentinos con su historia?

La Guerra Civil Española fue una guerra entre hermanos, una guerra que dejó muchas heridas abiertas (muchas de ellas siguen estando latentes en el hoy, hay familias que siguen estando divididas en dos bandos). Lo más terrible fueron los 40 años de Dictadura que la siguieron, ese silencio y ese miedo que se instaló como una gran nube gris sobre la Península Ibérica. La Ley de Amnistía fue una ley que muchos recibieron como una buena noticia: que sus familiares o amigos exiliados pudieran volver a su país, era una buena noticia. Pero esa Ley contenía otros hechos implícitos: que no se pudiera juzgar a sus torturadores, caer nuevamente en un pacto de silencio y “aquí no ha pasado nada”. Seguir escuchando en 2013 que “con Franco se vivía mejor” es muy doloroso. Ver cómo los gobernantes del hoy están rehabilitando leyes y haceres franquistas, ver cómo alevosamente en los presupuestos generales de 2013 la cantidad destinada a Memoria Histórica es de cero euros, es muy sangrante. Hay mucha gente que la sigue peleando, pero cuando la Memoria no es política de Estado, todo es muchísimo más difícil.

Lo que ambas hemos vivido estando acá en la Argentina es ese proceso que se inició con el hecho de la bajada del cuadro con Néstor, es muy simbólico y potente. En este país la Memoria sí se ha convertido en política de Estado y eso hace que se puedan curar muchas heridas, que se puedan seguir enterrando restos de forma decente, que se continúen recuperando identidades. “Granos de uva en el paladar” nace en Argentina seguramente como espejo de este cambio en la Sociedad en la que ambas como españolas residentes en este país hemos vivido.

*Nos enteramos que están proyectando una nueva obra, ¿nos pueden adelantar algo al respecto?

Nuestra segunda obra juntas se llama “Pinedas tejen lirios” y es la segunda parte de lo que hemos llamado “Trilogía Republicana”. En ella hablamos de la lucha por la Libertad de muchas mujeres a lo largo de diferentes épocas y países. Arrancamos con el personaje de Mariana Pineda (no el que Lorca con su teatro convirtió en un Mito, sino con la persona que había detrás de ese personaje) y hacemos un recorrido por la Argentina de la Triple A o los feminicidios de Ciudad Juárez, llegando a 2013, a cualquier ciudad del Hoy, de acá o de allá, a la lucha por la Libertad entre cuatro paredes, en la que una mujer es sometida a violencia de género y retoma parte de toda esa fuerza de todas aquellas mujeres que la precedieron.

En esta segunda obra trabajando a la par en la dramaturgia y la dirección hay algo de este despojo de la puesta en escena que iniciamos con “Granos de uva en el paladar” que sigue estando muy presente. Continuamos profundizando en la relación del actor con su cuerpo y el espacio, en esta idea de que todo está contenido en la potencia del actor y su interpretación.

El 1 y 8 de noviembre hacemos dos funciones como adelanto de la Temporada de 2014, que será su estreno oficial en El Extranjero Teatro justamente después de terminar esta tercera temporada de “Granos de uva en el paladar”.

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